martes, 26 de junio de 2012

Ehud Barak anuncia un inminente ataque a Irán

> MÁS LEÑA AL ARDIENTE MEDIO ORIENTE: Y oiréis de guerras y rumores de guerras, Mateo 24:6. ¡JESÚS VIENE MUY PRONTO! Iglesia de Cristo: ¡Despierta tú que duermes!.  El Arrebatamiento se acerca, es tiempo de prepararnos en SANTIDAD y EVANGELIZANDO, sin la cual NADIE lo verá. Salmo 83, Isaías 17, Amos 1:3, Mateo 10:33, 24:6, Hebreos 12:14, 1 Pedro 1:16, Ezequiel 38, 39.


Nuestro ministro de Defensa (foto) no se caracteriza por la discreción y se maneja con la delicadeza de un elefante en un bazar. Esta semana ha mandado un mensaje que se asemeja a la invitación para una fiesta y a la que solo le ha faltado poner día y hora o enviarla por correo certificado a Don Ahmadinejad. Sea pura retórica o realmente sus intenciones no tiene sentido meter el dedo en la llaga en forma innecesaria. Netanyahu, amplio ganador en las primarias de su partido, se ha rodeado de ministros poco diplomáticos a los que les gusta desafiar por los medios y al peor estilo. Lo que se tenga que hacer se hará, pero no hay por qué vociferar y hacer alarde mediático.
A pesar de sus altos cargos los Ministros de Defensa y de Relaciones Exteriores, nada menos que dos piezas estratégicas para el país, parecen necesitar la palestra en forma permanente para que sus admiradores políticos o seguidores no los olviden y usan esas declaraciones para lo que creen les dará rédito electoral en el futuro.
Quizás Avigdor Lieberman lo esté logrando en cierto modo cuando dice cosas que mucha gente quisiera decir pero no se anima y eso suma adeptos a la extrema derecha de su partido. Sin embargo, Ehud Barak, baja en las encuestas cada vez que abre la boca y cada vez será acompañado por menos votos cuando lleguen las elecciones. Es peligroso que sus decisiones respecto a un ataque contra las instalaciones nucleares iraníes no este exento de especulaciones políticas ya que el éxito en una operación de ese tipo lo posicionaría nuevamente como candidato.
Armas nucleares bajo tierra
Los expertos coinciden en afirmar que Irán está trasladando sus instalaciones nucleares bajo tierra. Si ya es complicado un ataque a ese país por la posibilidad de una respuesta bélica importante, será mucho más difícil lograr resultados si hay que perforar los bunkers.
Hasta los Estados Unidos reconocen que sus armas regulares no están capacitadas para hacerlo y está tratando de adaptarlas a las circunstancias actuales. Aunque siempre tenemos que pensar que están ganando tiempo, Irán ha permitido la visita de expertos del Organismo Internacional de Energía Atómica, OIEA a quienes mostrara lo que pueden mostrar y tendrán muy controlados para que no vean lo que no pueden ver.
Esta acción puede verse como un signo de debilidad, una reacción a los resultados positivos de las últimas sanciones internacionales, o como otra jugarreta de los iraníes que se están convirtiendo en expertos de la distracción. Mientras M. Ahmadinejad sea el presidente de Irán, y a pesar de que solo sea un títere manejado por los ayatolas más radicales, su soberbia y terquedad no permitirán una apertura o cambio de posición respecto al tema. Su gobierno se debilita internamente pero como ya hemos visto en otros lugares de la zona, un cambio de nombres no garantiza un cambio de actitud frente a los temas internacionales.
Es lamentable, porque una guerra es una muy mala opción, pero no creo que este tema pueda solucionarse por las buenas, ni por acuerdos diplomáticos, ni por la presión de sanciones cada vez más duras pero no contundentes.

Irán no estará solo si es atacado
En los últimos


tiempos, Irán se ha encargado de conseguir aliados, muchos de ellos muy cercanos al territorio israelí. Los ha conseguido comprándolos con el envió de armamento, un arsenal mucho más moderno al que habitualmente tenían. Sus socios son los terroristas de Hezbollah y de Hamás, esos que no necesitan mucho incentivo extra para atacar a Israel.
Estarán en primera fila cuando llegue el momento de estrenar gustosos las nuevas armas. Su cercanía territorial es doblemente peligrosa.
Será usada para apoyar el contraataque y acompañar con mucho fuego los misiles de largo alcance iraníes. Cualquier ataque contra las instalaciones nucleares de Irán debe incluir la posibilidad de destruir en lo posible parte o todo el arsenal bélico de nuestros vecinos. De lo contrario el cielo israelí se llenará de fuegos artificiales.
Tampoco podemos prever la duración de un conflicto de esta naturaleza ya que no hay precedentes, y aun que los hubiera cada guerra es diferente a las anteriores. Antes de tomar una decisión de este tipo Israel debe analizar con sus expertos cuanto nos costara tomar la decisión de hacer lo que Europa y quizás los Estados Unidos no estén decididos a realizar ya que por ahora no son ellos el primer objetivo de los fanáticos islamistas iraníes. Deberían saber que primero esta lo primero, pero luego vendrá lo segundo y lo siguiente, que son ellos mismos.
La inconsciencia colectiva de los israelíes
En Israel la vida continúa su ritmo habitual como si nada pudiera pasar en horas venideras. Mientras el Ministro anuncia casi con certeza que Israel atacara a Irán antes del verano, o sea en los próximos 45 días, ninguna organización oficial dio instrucciones a sus ciudadanos sobre qué tipo de medidas deben tomar para protegerse o de cómo manejarse en una circunstancia tan peligrosa.
O el gobierno sabe que se trata de bravuconadas mediáticas innecesarias, o está cometiendo una grave falta frente a sus gobernados. Asusta la falta de coordinación en los mensajes que vienen del poder. Es como si el primer ministro Netanyahu y sus ministros fueran parte de gobiernos diferentes y autónomos. No creo que debamos esperar la llegada de un primer misil para tomar conciencia sobre la situación. Sin ser alarmista, no se trata de un juego de mesa, estamos hablando de una posible guerra en plazos perentorios y con la casi seguridad de un contraataque dirigido a nuestro país. Vemos que la política no interesa a la mayoría de los habitantes, que cada uno está en lo suyo, tratando de resolver su vida diaria y sus problemas personales. Pero muchas de las cosas que tienen mucho valor en tiempos normales, dejan de tenerlo en tiempos de guerra.
Es momento de tomar conciencia y actuar en consecuencia con responsabilidad. Si eso no se coordina desde arriba, cada familia debe tomar de todos modos sus precauciones. Como siempre pensamos en ganar no nos hemos planteado la posibilidad de días difíciles durante ese posible conflicto armado. Sin embargo hay que poner sobre la mesa todas las opciones. Por las dudas no estaría mal preparar una pequeña despensa en cada hogar con insumos indispensables que cubran las necesidades básicas de un tiempo considerable y conversar en las diferentes comunidades sobre cómo actuar o manejarse en caso que se concrete esa desagradable situación. Si le preguntamos al ministro seguramente nos diría que no hace falta, pero más vale ser previsores.

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