lunes, 26 de marzo de 2012

El mundo entra a una fase muy difícil

Las dos mayores organizaciones financieras internacionales, el FMI y el Banco Mundial, coincidieron en sus proyecciones económicas para el año 2012 en dibujar un cuadro sombrío: globalmente la actividad se desacelerará; la eurozona sufrirá una recesión con consecuencias fuera de sus fronteras negativas; seguirán vigentes las políticas de austeridad fiscal que es un dinamizador de la contracción; los riesgos de empeoramiento de la situación son muy grandes; reconocen que la crisis griega sigue sin medidas conjuntas que la enfrenten y que el mayor peligro se expresa en que el contagio financiero golpee más fuerte a Italia y España, cuando aún no existen los cortafuegos suficientes para impedirlo. En ninguno de los dos informes se considera que el malestar social, expresado en acciones muy variadas en el mundo se convierta en protagonista capaz de incidir en provocar un viraje en las políticas dominantes, que se transformaron en un elemento de la crisis por imponer orientaciones erradas y otras veces por la exasperante demora en adoptar resoluciones. Este cuadro pesimista se expresó también en el Foro Económico Mundial en Davos, en donde su director ejecutivo habló de que el capitalismo en su forma actual “ya no encaja en el mundo”. No pocos participantes en el evento repitieron en sus intervenciones ideas similares. Lo que falta, y no se podía esperar que surgiese de Davos, son políticas alternativas que hagan carne en el descontento y la indignación generalizada.
Igualmente, los dos organismos coinciden que durante 2012 la eurozona experimentará una recesión, experimentando así una “doble zambullida”, ya que tres años antes también registró cifras en rojo. El FMI lo explica por el aumento de las primas de riesgo soberano, los efectos del endeudamiento de los bancos y el impacto de las medidas de consolidación fiscal. Las condiciones financieras –agrega- se han deteriorado, las perspectivas de crecimiento han caído y los riesgos a la baja han escalado. Su recomendación es que las medidas de austeridad no agraven la situación, lo cual se encuentra en contradicción con las imposiciones que el Fondo ha efectuado en numerosos países, cuyos efectos han sido nefastos.

George Soros, en su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, efectuado pocos días después de conocerse las proyecciones para el 2012 del FMI y el Banco Mundial, criticó abiertamente la política de austeridad aplicada en la eurozona. “Alemania – expresó – dicta una política que se traduce en una espiral de deudas con secuencias deflacionarias”. Soros se preguntó cuándo se comprenderá “que la unión monetaria (europea) está en curso autodestructivo”, subrayando que no se puede salir de una crisis como la helénica obligando a los países a aplicar políticas de austeridad.

“La dinámica perversa es conocida – editorializó El País -: los ajustes presupuestarios aumentarán la recesión y la caída de ingresos, junto con el crecimiento de los gastos sociales (por el funcionamiento de los estabilizadores fiscales automáticos), harán que se desborde el déficit (…)” (25/01/12). Ello explica que no se logre los objetivos de reducción del déficit fiscal, a pesar de las políticas de austeridad que imponen disminuciones en el gasto público e incrementos de los impuestos. “Es incomprensible – concluyó el editorial – que en un área económica aquejada de recesión todos los países estén sujetos a ajustes presupuestarios. Solo con estas inconsecuencias – recalcó – pueden explicarse que Europa sea hoy el principal problema de la economía mundial y, en concreto, un lastre para los países emergentes”.

El FMI considera que un asunto prioritario es enfrentar la crisis de la eurozona para evitar un arrastre negativo en la actividad global. Sin embargo, el segundo rescate de Grecia continúa sin concretarse. Bruselas para darle luz verde ha exigido nuevamente que los partidos helénicos mayoritarios suscriban un compromiso por escrito sobre su aceptación a aprobar medidas de ajuste aún más duras. Si bien “se han tomado decisiones en Grecia – señaló la ministra austríaca de Finanzas Maria Fekter – (…) el gasto no se ha reducido realmente y no estamos satisfechos. El Fondo Monetario Internacional – agregó – elaborará con los griegos un programa de ayuda adicional, pero solamente podemos dar nuestro visto bueno si los partidos (…) se ponen de acuerdo” (24/01/2012).

Para abrir camino a la reducción “voluntaria” de la deuda de los bancos comerciales se requiere que se logre acuerdo sobre la tasa de interés que tendrán los nuevos bonos luego del rescate. El presidente del eurogrupo, Jean Claude Juncker, fue de opinión que su tasa debería fijarse en 3,5% y no en 4% como demandan los bancos comerciales. Paralelamente, el FMI presionó al BCE para que se sume al rescate, dado que es el mayor acreedor individual de Atenas, con unos 500.000 millones de euros en bonos y letras.

Sobre Grecia sigue pendiente la amenaza de una cesación de pagos. John Chambers, jefe del comité de deuda soberana de Standard and Poor’s reiteró que al momento de culminar el proceso de restructuración de la deuda soberana helénica, la agencia procederá a reducir todavía más su calificación. El segundo rescate volvió a quedar en duda al lanzar Alemania la idea de nombrar en Grecia “un comisionado de presupuesto” con facultades de veto, lo que provocó la reacción en Atenas. Evangelos Venizelos, ministro de Finanzas, planteó que “países más grandes” no deberían colocar a Grecia en el dilema de “asistencia económica o dignidad nacional” (30/01/2012). Inmediatamente después el ministro germano de Finanzas, Wolfgang Schäuble, advirtió que la Zona Euro podría negarse al nuevo rescate si Atenas no logra convencer a Europa de que puede reformar su economía y su aparato estatal.

La situación de Atenas es dramática. Pero el problema más trascedente para el devenir global reside en los ataques especulativos de los mercados financieros en contra de las economías de Italia y España, el tercer y cuarto país de la eurozona por la magnitud de su producto. Christine Lagarde, directora del FMI, antes de hacerse público el Panorama Mundial 2012 de la entidad, planteó la urgente necesidad de incrementar los recursos para rescates con el propósito así de defender ambas economías. “Necesitamos – dijo – un cortafuegos más amplio. Sin él – añadió – países como España e Italia podrían caer en una crisis de liquidez por costos de financiación inusualmente altos”. De no actuar de esta manera, enfatizó con alarma, “podemos deslizarnos fácilmente a una situación como la de 1930, donde la confianza y la cooperación colapsaron y los países se encerraron en si mismos. En último término es una situación que lleva a una espiral descendente que podría consumir al mundo entero” (24/01/12). El Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEE) – a ponerse en funcionamiento – dispone de 500.000 millones de euros, a los que se podrían agregar los 250.000 millones de euros disponibles después de los rescates en el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF).

El secretario del Tesoro de EE.UU., Timothy Geithner, coincidió con la directora del Fondo en su intervención en Davos, al demandar a la comunidad internacional construir “un cortafuegos más sólido y creíble”, inyectando más recursos al fondo de rescate. “Quien únicamente habla de solucionar los problemas a través de la austeridad – expresó – está interpretando mal el panorama general” (28/01/2012).  El FEEF esta programado que cese de funcionar en junio, para que entre en escena el MEE permanente de US$650.000 millones, monto bajo para quienes sostienen se debe disponer de US$1,3 billones para poder activar un cortafuego efectivo.

Las previsiones del FMI establecen que ambos países sufrirán una recesión en 2012 y 2013. En el caso de España, el analista de temas económicos Joaquín Estefanía, destacó que su recesión es “una de las más largas de la historia de la economía contemporánea y puede alcanzar a la Gran Depresión en número de meses consecutivos a la baja o estancamiento” (23/01/2012).

“La auténtica batalla – escribió Jean Pisani-Ferry, director del centro de estudios Bruegel – se está librando en Italia y España. Los dos son tan grandes – representan 17% y 11% del PIB de la zona euro – que financiados mediante asistencia multilateral sería una carga excesiva de los recursos, si es que no los agota, de la zona euro y del FMI. Esa es la razón – concluyó – por la que los debates de los últimos meses han versado, en gran medida, sobre cómo apoyar el ajuste y las reformas de Italia y España” (29/01/2012).

Además de incorporar recursos al MEE, Lagarde manifestó que debe estimularse el crecimiento y la integración del bloque europeo. Pero, las políticas de ajuste que respalda e impone el FMI se encuentra en profunda contradicción con el crecimiento económico. El Banco de España coincidió en pronosticar que el país experimentará en 2012 una recesión, que la vincula directamente al débil consumo de los hogares agobiados por las medidas de austeridad, propiciadas por Bruselas, con un constante incremento en el desempleo, que prevé alcanzará al 23,9% de la fuerza de trabajo, afectando al iniciarse el año ya a más de cinco millones de personas. Entre los menores de 25 años la tasa de desempleo se disparó a 48,56% en el tercer trimestre  y eso considerando únicamente a aquellos que buscan empleo. Por tanto, efectivamente más de la mitad de los jóvenes están sin trabajo. De allí la conclusión del Banco de España  que espera una “contracción significativa de la demanda nacional” (24/01/12). La exigencia que se le ha impuesto es reducir el déficit fiscal de 8,3% del PIB a un 4,4% en 2012, objetivo que hasta el ministro de Hacienda, Cristóbal Moutoro, consideró que cumplirlo era “poco previsible”.

Las clasificadoras de riesgo procedieron desde mediados de diciembre a reducir las notas de países de la eurozona. Al finalizar enero, Fitch Ratings redujo la calificación de Italia, España, Eslovenia, Bélgica y Chipre, argumentando que todos ellos carecen de flexibilidad financiera” para enfrentar la crisis de la deuda. Italia fue degradada en dos puntos de A+ a A- y España pasó de AA- a A.  “La crisis – manifestó Kenneth Rogoff – empieza a tomar dimensiones existenciales: Grecia y probablemente Portugal están desahuciados; España e Italia son las líneas rojas. Esto ha dejado de ser un problema económico, esta es una crisis política y la solución es política, de momento, es inadecuada: se impone austeridad y nada más, y el sur no puede aguantar tres, cuatro años de recesión” (29/01/12).

En su documento, el FMI considera que las materias primas no petroleras experimentarán en el año una caída de 14%, al disponerse de más oferta y una desaceleración de la demanda global. Ello no se produjo con el cobre durante enero, que volvió a aproximarse a los US$4 la libra, alcanzando su mayor incremento en el inicio de un año desde que existen registros diarios de su evolución. Ello fue favorecido por la mayor demanda, proveniente principalmente desde China. En diciembre de 2011 sus importaciones aumentaron a 664.000 toneladas, monto un 5,5% mayor con relación al mes anterior, según las estadísticas dadas a conocer por Cochilco. El presupuesto de 2012 se elaboró con un precio del cobre de US$3,70.

Para EE.UU., la estimación del Fondo para 2012 es de un crecimiento de 1,8%, después de hacerlo en 1,7% el año anterior. En octubre-diciembre de 2011 aumentó un 2,8% en cifras anualizadas. Sin embargo, como anotó Financial Times, “los detalles del informe fueron decepcionantes. Casi dos puntos porcentuales se explican por la acumulación de existencias – lo que es poco probable que se mantenga -, al tiempo que los recortes en el gasto público comenzaron a pesar en exceso. (…) todavía hay vientos en contra – añadió – que impiden una aceleración del crecimiento. El consumo aumentó a una modesta tasa anual de 2%” (28/01/2012).

La crisis tiene un componente de incapacidad política. Lo constató en Davos el director general de la empresa franco estadounidense de comunicaciones Alcatel-Lucent, Ben Verwaayen. “La reforma que se debe hacer no tiene solo que ver con las empresas y la codicia. Tiene que ver – criticó – con la toma de decisiones políticas. ¿Por qué Europa y sus gobernantes – preguntó – necesitan dos años para llegar a una conclusión que sabían debían enfrentar de todas maneras?” (26/01/2012).

Angela Merkel, máximo exponente de la política seguida no dio respuesta al interrogante. Reconoció abiertamente en Davos que lo realizado “no basta” para superar la crisis. Más aún, sostuvo que “necesitamos volver a pensar” en las soluciones necesarias. “En Grecia – constató -, pese a los esfuerzos que se han hecho, ni los griegos ni la comunidad internacional han logrado todavía estabilizar la solución” (26/01/2012). Más grave aún fue que continuó restando a Alemania de hacer aportes económicos mayores. “Estamos dispuestos – contestó en entrevista de prensa – a ser solidarios. Pero sobre la base de los tratados de la Unión Monetaria, los cuales establecen taxativamente que ningún país puede responder por las deudas de los demás”. En otras palabras, seguirá demandando que otros países realicen esfuerzos colectivos para los que Berlín se niega.

Los hechos muestran que se precisa de una política económica radicalmente diferente a las propiciadas por Bruselas y el Fondo, que los gobiernos nacionales se esmeran en cumplir. De otra parte, los informes tanto del Banco Mundial como del FMI no consideran como una variable el protagonismo que puedan tener en contra de estas políticas contractivas las poblaciones afectadas. ¿Se pondrá fin al “silencio de las víctimas”, que como señaló Alain Touraine caracterizó los primeros cinco años de la crisis financiera?

Mientras tanto, en el Foro Económico Mundial de Davos, efectuado inmediatamente después de conocerse los informes de ambos organismos internacionales, su director ejecutivo, Klaus Schwab, efectuó una afirmación que no se podría haber escuchado hace algunos años atrás. “El capitalismo, en su forma actual – señaló en conferencia de prensa antes de la inauguración de la cita -, ya no encaja en el mundo. No hemos sabido aprender – añadió – de las lecciones (…) de 2009. Urge una transformación global y debe comenzarse aplicando un nuevo sentido de responsabilidad social” (23/01/2012). El Foro, precisamente, se convocó con el lema de La Gran Transformación.

Hasta Davos llegó la voz de los indignados. En las cercanías del fuertemente vigilado palacio donde se efectuaban las actividades centrales del Foro un grupo de jóvenes construyeron iglús, reproduciendo las movilizaciones de los 15-M españoles o de los OWS estadounidenses. “Davos apesta” o “Destruye el Foro” estuvieron entre sus consignas. Es claro, para superar las políticas en aplicación se requieren movimientos de aún mayor fuerza y que levanten transformaciones que hagan carne en amplios sectores de la población. No es suficiente que una encuesta efectuada a los participantes haya contestado que apenas un 15% de los consultados cree que la economía mejorará en el curso del año. Ello confirma la profundidad alcanzada por la crisis y la carencia de políticas que conduzcan a revertir el curso de los acontecimientos. Ya el 2010, Sarkozy habló también de “refundar el capitalismo” y en 2011 se planteó establecer reglas globales para dominar el tigre de los mercados, que siguió haciendo de las suyas.

Barry Eichengreen, después de recorrer España antes de Davos, dijo: “Vi carreteras a ninguna parte, vi los efectos de la burbuja. Y el nacimiento de los indignados: las crisis, cuando se alargan, acaban teniendo mil caras: la del descontento social puede ser inquietante” .
El mundo – constató el Banco Mundial en su informe sobre previsiones para 2012 – ha entrado en una fase muy difícil caracterizado por importantes riesgos de descensos y fragilidad”. “La recuperación global, la que en primer lugar es débil – señaló a su turno Olivier Blanchard, economista jefe del FMI -, está en peligro de estancarse. El mundo – advirtió – podría ser hundido a otra recesión”, si la crisis europea recrudece (25/01/12). Ambas instituciones internacionales redujeron sus proyecciones para el año. El Banco Mundial lo disminuyó en 1,1 puntos porcentuales con relación a la efectuada a mediados de 2011. El FMI estimó que se crecerá solo 3,3%, muy cerca del nivel en que considera se entra a una recesión general (3%), dado que bajo este porcentaje los países en desarrollo ven agudizarse sus problemas socio económicos. El título del documento elaborado por el Fondo basta para apreciar la gravedad que le asigna a la situación existente: “Perspectivas sombrías para el crecimiento global y riesgos altamente incrementados”.

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