miércoles, 2 de octubre de 2013

Israel se prepara para un inminente “gran terremoto”

Después de un estudio de tres años, realizado por el Servicio Geológico de Israel, se comprobó que la Vieja Ciudad, sería la región más afectada en caso de que ocurra un fuerte terremoto en Jerusalén, ya que fue construida en capas de escombros, y no sobre rocas originales.
Amos Bein, director del centro, explicó que los investigadores utilizaron la tecnología más avanzada que existe para analizar la topografía de Jerusalén, su geología, el tipo de suelo y del laberinto subterráneo existente debajo de la Ciudad Vieja.

Obviamente, un terremoto también causaría conmociones políticas, ya que es el centro del conflicto entre israelíes y palestinos. Según el informe, el punto principal de la devastación justamente sería el Monte del Templo, donde se encuentra la mezquita de Al Aqsa o el Domo de la Roca.
El Dr. Bein, ha instado a los administradores de la ciudad durante años para identificar y fortalecer las estructuras débiles. Él explicó que existen registros de sólo la mitad de una docena de grandes terremotos que han golpeado la ciudad en los últimos mil años. Los arqueólogos han encontrado evidencia de esto.
El último gran terremoto en la zona fue en 1927, con una magnitud 6,3 cerca de Jericó, a unos 15 kilómetros al este de Jerusalén. Curiosamente, fue responsable por la formación de grietas en el suroeste de la pared exterior de la mezquita de Al Aqsa y la Iglesia del Santo Sepulcro, construida alrededor del lugar donde se cree que Jesús fue crucificado.
Para estos científicos israelíes, se espera otro gran terremoto que llegará a la Tierra Santa en las próximas décadas. Este año hubo dos ya, pero con poca intensidad. La razón principal es que la ciudad de Jerusalén está en el camino del Gran Valle del Rift –una gran fractura geológica–, que se extiende por 3.000 kilómetros, pasando de Siria a Mozambique.
El Mar Muerto, es en realidad un lago ubicado en el valle del río Jordán, por donde pasa una “falla transformante del Mar Muerto” que une la placa geológica con Arabia con la placa africana. Esta falla pasa por el valle de Armagedón y las muchas colinas de Jerusalén y el Monte de los Olivos.
El Dr. Shmulik Marco, del Departamento de Geofísica y Ciencias Planetarias de la Universidad de Tel Aviv, publicó un estudio en el 2007 donde la tradición judía estaba en lo correcto que habla de un terremoto que dejó el Monte de los Olivos, literalmente, por la mitad.
Cerca de 70 kilómetros al norte del Mar Muerto, existe otra línea longitudinal de una falla que corta el territorio israelí, entre el puerto de Haifa con las ciudades de Jenin y Nablus en Cisjordania antes de llegar al río Jordán.
En una reciente entrevista, el Dr. Ephraim Laor, del Comité de Coordinación Nacional para la Preparación de Terremotos, se ha dedicado a preparar a los ciudadanos de Israel para un gran terremoto que podría afectar al país en los próximos años.
En los análisis de láminas de sedimentos conservados por hipersalinidad del Mar Muerto, es posible detectar que hubo un gran terremoto alrededor del año 30, que coincide con la cronología bíblica.
Cuando se habla de las señales del fin del mundo, la Biblia habla de terremotos que dividen las colinas de Jerusalén provocando dramáticos cambios en las condiciones de la vida en Israel. La mayoría de los teólogos señalan que las promesas de la venida del Mesías en Zacarías 14:3-5, Mateo 24 y Hechos 1:9-12, ocurrirán en la forma como la ciencia lo está demostrando.

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